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Lo que no ves puede ponerte en peligro

En cualquier sistema de seguridad, construcción o protección contra caídas, los anclajes son el punto de apoyo que garantiza la estabilidad. Sin embargo, por más pequeños o discretos que parezcan, un fallo en los anclajes puede ocurrir sin previo aviso y tener consecuencias graves tanto para las personas como para las estructuras.

El reto está en que, muchas veces, estos fallos no se ven venir. Un anclaje puede lucir firme, pero estar comprometido en su interior por desgaste, mala instalación o uso inadecuado. Por eso, es vital aprender a identificar señales de riesgo y no subestimar su importancia.

Tipos de anclajes y sus riesgos ocultos

Los anclajes no son todos iguales. Según el tipo y el material, los riesgos pueden variar:

  • Anclajes fijos: instalados de forma permanente en paredes, techos o estructuras. Aunque suelen ser más resistentes, están expuestos a corrosión, fatiga del material o mal montaje.
  • Anclajes temporales: diseñados para trabajos puntuales en construcción o mantenimiento. Su principal riesgo está en un mal uso, en instalaciones apresuradas o en no respetar los límites de carga.
  • Anclajes metálicos: ofrecen gran resistencia, pero son vulnerables a la corrosión, especialmente en ambientes húmedos, marinos o con químicos.
  • Anclajes de otros materiales (composites, plásticos técnicos, químicos o resinas): aunque pueden ser ligeros y prácticos, requieren un cuidado especial, pues son más sensibles a la exposición prolongada al sol, a la temperatura y a productos químicos que alteran su resistencia.

En todos los casos, la durabilidad de un anclaje depende tanto del material como de la correcta instalación y el mantenimiento periódico.

El enemigo invisible: causas de fallo en anclajes

Aunque muchas veces los problemas no se ven a simple vista, los anclajes pueden fallar por diferentes motivos:

  • Corrosión interna en anclajes metálicos.
  • Desgaste por cargas repetitivas que debilitan la estructura con el tiempo.
  • Instalación deficiente o uso de herramientas inadecuadas.
  • Uso indebido de anclajes temporales como si fueran permanentes.
  • Materiales no certificados o de baja calidad, incapaces de soportar las exigencias reales del entorno.

Señales de alerta: cómo detectar un fallo a tiempo

Aunque algunos fallos no sean visibles, existen pistas que pueden encender la alarma:

  • Aparición de óxido, grietas o manchas.
  • Aflojamiento repentino sin razón aparente.
  • Vibraciones, movimientos extraños o chasquidos al aplicar carga.
  • En anclajes químicos o de resina: desprendimientos o pérdida de adherencia con el tiempo.

Consecuencias de ignorar los anclajes

Subestimar la importancia de los anclajes puede generar consecuencias graves:

  • Caídas de altura con lesiones fatales.
  • Colapso de estructuras como barandillas, escaleras o plataformas.
  • Paralización de obras y trabajos por incumplir normativas de seguridad.
  • Pérdidas económicas y legales para la empresa.

Prevención: la clave para la seguridad en anclajes

La única manera de garantizar la seguridad es mediante un plan de prevención:

  • Inspecciones periódicas (visuales y técnicas).
  • Uso exclusivo de anclajes certificados según normativas internacionales.
  • Mantenimiento preventivo adaptado al tipo de anclaje (fijo, temporal, metálico o de otro material).
  • Capacitación del personal para instalar y revisar correctamente.

Conclusión

Los anclajes —ya sean fijos o temporales, metálicos o de otros materiales— son el punto crítico que sostiene la seguridad de cualquier sistema. Aunque muchas veces no los vemos, un fallo en ellos puede cambiarlo todo.

En Protecciones Gharo sabemos que la prevención es la mejor inversión. Por eso, repetimos el mensaje:
“Lo que no ves puede ponerte en peligro. Aprende a detectar señales de fallo en anclajes antes de que sea demasiado tarde.”

La seguridad empieza en los detalles. Y los anclajes son el detalle que lo sostiene todo.